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domingo, 3 de febrero de 2013

En Canarias se registran más del doble de uniones civiles que religiosas


EFE | Madrid

A lo largo del pasado año se inscribieron en España 99.898 uniones civiles -2.816 en Canarias-, casi el doble de los matrimonios religiosos, que ascendieron a 55.033 -1.178 en las islas-, la mayoría de ellos de confesión católica.

Así se recoge en la estadística 2012 aportada por el Ministerio de Justicia, y en la que Andalucía aparece como la comunidad autónoma donde se registraron más matrimonios -31.863- y donde casi se igualan las cifras de celebraciones civiles y religiosas, ya que hubo 15.946 de las primeras y 15.917 de las segundas.

En Cataluña destaca el gran número de uniones civiles, 20.881, frente a las 4.802 religiosas, al igual que en Madrid, comunidad en la que se inscribieron 16.976 matrimonios civiles y 5.497
religiosos.

Las regiones con menor número de uniones son La Rioja -352 civiles y 220 religiosas- y Cantabria -764 civiles y 436 religiosas-, además de las ciudades autónomas de Ceuta -267 y 193- y Melilla -308 y 66-.

Por confesiones religiosas, 41.778 uniones fueron matrimonios católicos y 549 por los ritos evangélicos, judíos e islámicos.

La ciudad en la que se celebraron más matrimonios evangélicos, judíos o islámicos en 2012 fue Madrid -127-, seguida de Ceuta -119-, y Valencia y Málaga con 50 en cada una.

El siguiente cuadro detalla por comunidades autónomas el tipo de matrimonios inscritos por tipo de celebración en 2012:

CCAA CIVIL RELIGIOSA
==============================================
Andalucía 15.946 15.917
Aragón 1.659 1.484
Asturias 2.882 1.710
Baleares 2.792 826
Canarias 2.846 1.178
Cantabria 764 436
C.y León 3.272 3.118
C.-La Mancha 3.720 3.869
Cataluña 20.881 4.802
Valencia 9.891 4.455
Extremadura 1.479 1.918
Galicia 6.322 4.034
Madrid 16.976 5.497
Murcia 2.560 2.338
Navarra 1.442 750
País Vasco 5.539 2.222
La Rioja 352 220
Ceuta 267 193
Melilla 308 66
___________________________________________
TOTAL 99.898 55.033.

viernes, 1 de febrero de 2013

El matrimonio es bueno para el corazón

Aunque no todo el mundo estará de acuerdo, el matrimonio es bueno para la salud, al menos para la de nuestro corazón. Así lo reafirma un amplio estudio que subraya que estar soltero, o soltera, aumenta el riesgo de infarto, mortal o no, independientemente del sexo y la edad. Y, por lo tanto, concluyen, que estar casado o vivir en pareja, especialmente en las parejas de mediana edad, “mejora el pronóstico tras un evento cardiaco antes y después de la hospitalización”.

El estudio, publicado en European Journal of Preventive Cardiology, está basado en los datos del Registro de infarto de miocardio FINAMI, que recoge datos entre 1993 y 2002 de personas meyores de 35 años que habitan en Finlandia. “Nuestro objetivo -señalan los autores- ha sido determinar las diferencias en cuanto al pronóstico y morbilidad de los síndromes coronarios en función de las características socio demográficas como su situación marital o el tipo de hogar”.
En total se registraron 15.330 síndromes coronarios -7.703 fallecimientos- durante los 10 años que duró el estudio. Y los datos mostraron que la mayor incidencia se produjo en los solteros, independientemente de la edad: de un 58-66% mayor para los varones y de un 60-65% en las mujeres.

Mejor en pareja

Pero cuando se analizaron las diferencias en cuanto a la tasa de mortalidad a 28 días, éstas fueron todavía mayores: entre un 60-168% mayores para los solteros y de un 71-175% para las solteras. Por ejemplo, en los varones de entre 65 y 74 años casados ésta era de 866 casos por cada 100.000 personas, mientras que en los solteros era de 1.792 por cada 100.000 personas. Y lo mismo ocurría en las mujeres: 247 por cada 100.000 en las casadas y 493 en las solteras.
Similares datos se observaron en las personas de entre 35 y 64 años de edad: en las personas solteras había una mayor tasa de “letalidad” que entre los casados o que convivían con alguien.
Lo que hace distinto a este trabajo es que incluye tanto varones como mujeres, no como la mayoría de los anteriores que eran predeminantemente masculinos.

Razones
Las razones por las que es mejor vivir en pareja, según los investigadores son varias: en primer lugar, no podemos excluir el hecho de que las personas con un peor estado de salud tiene más posibilidades de estar solteros o de haberse divorciado. Además, parece que las personas casadas tienen hábitos de vida más saludables y una mayor vida social que los solteros. También creen los investigadores que aquellos que tienen pareja y sufren un evento cardiaco tienen más probabilidades de ser tratados con rapidez que los solteros y, por último, que las personas que viven solas suelen tener una peor adhesión a los tratamientos, lo que complica la recuperación.
En cualquier caso, apunta el coordinador del trabajo Aino Lammintausta, de la Universidad de Turku, estas discrepancias en cuanto al pronóstico no se puede explicar totalmente por el acceso al tratamiento. En su opinión, las diferencias sociales y demográficas reflejadas en el estudio muestran un “grave problema de salud” que precisa de una mayor investigación. 

lunes, 3 de diciembre de 2012

La autoridad (III): la autoridad y la familia


"La cultura actual ha ido difuminando progresivamente la figura y el papel de los padres. Se ha reducido su función al ámbito meramente pedagógico. Sin embargo, los padres son los auctores vitae, es decir, la fuente de la vida. Tienen en sus manos la vida de sus hijos, con su devenir y su destino. Éstos proceden, dependen y viven confiados a ellos. Desde este punto de vista "Lo que ellos dicen no es solamente consejo para el niño, no es solamente ayuda, no es solamente ejemplo o aleccionamiento, sino que le vincula en conciencia" (Preocupación por el hombre, 115)"

LUNES, 3 DE DICIEMBRE DE 2012



La autoridad (III): la autoridad y la familia
 
Como ya hemos comentado anteriormente Guardini entiende que para que se de la autoridad se deben dar dos condiciones: a) aquello que me propone la autoridad me interpela de modo ético o moral, de tal modo, que me siento obligado a obedecer, pues es conforme a lo bueno; b) la instancia que propone esa exigencia ética es concreta, es decir, es una realidad humana, sea individual, los padres, o una institución social e histórica como el estado (Cfr. Preocupación por el hombre, Ediciones Cristiandad, Madrid, 1965, 115). Hoy vamos a hablar de una de esas instancias: los padres.

1. La autoridad de los padres como autores de la vida
La cultura actual ha ido difuminando progresivamente la figura y el papel de los padres. Se ha reducido su función al ámbito meramente pedagógico. Sin embargo, los padres son los auctores vitae, es decir, la fuente de la vida. Tienen en sus manos la vida de sus hijos, con su devenir y su destino. Éstos proceden, dependen y viven confiados a ellos. Desde este punto de vista "Lo que ellos dicen no es solamente consejo para el niño, no es solamente ayuda, no es solamente ejemplo o aleccionamiento, sino que le vincula en conciencia" (Preocupación por el hombre, 115). Así pues, lo dispuesto por el padre y la madre obliga moralmente a sus hijos. Evidentemente esto tiene un límite, cuando lo mandado no es conforme con lo bueno entonces desaparece la obligación. Pero mientras se respete esto, los hijos están llamados a obedecer a sus padres confiadamente. Así pues, "Autoridad y obediencia son una misma forma de realización del bien, impuesta por el hecho de que el hombre llega a la vida sin responsabilidad, y la ordenación moral se aparece encarnada por medio de los autores de la vida" (Preocupación por el hombre, p. 116).

Ahora bien, esta autoridad no está llamada a ejercitarse indefinidamente. Incluso desde la niñez los padres deben ir haciendo su autoridad innecesaria, de tal modo que los hijos vayan madurando y asumiendo progresivamente su responsabilidad moral. Como dice Guardini "(...) la autoridad de los padres tiene la obligación de hacerse superflua a sí misma, esto es, de no estorbar la incipiente capacidad del niño para su autodeterminación moral, sino animarla, despertarla e incluso formala conscientemente." (Preocupación por el hombre, p. 116). En otro momento también dice, "(...) los padres deben saber que están ante una libertad creciente, y no tienen que limitarla, en obsequio al orden, sino incluso han de fomentarla, en tal obsequio, hasta el día en que cesa en abosoluto su autoridad y la persona joven toma posesión de sí misma." (Preocupación por el hombre, p. 118)

2. Fundamento de la autoridad de los padres
El fundamento de la autoridad en la medida que ésta es un fenómeno ético y ligado esencialmente a la ética se remite al fundamento del bien. No podemos encontrar un fundamento dentro de este mundo. La autoridad de los padres no obliga en razón de lo útil o eficiente. La autoridad no obliga en razón de estrategias pedagógico-didácticas que colaboran en el desarrollo de los niños, del adolescente o del joven. La autoridad de los padres obliga moralmente, es decir, éticamente, en razón del bien. Y su fundamento por lo tanto no es intramundano sino que trasciende lo meramente humano para asentarse en lo religioso, en lo divino. Guardini desarrolla esto detenidamente en la las páginas 372 a 374 de la Ética. Lecciones en la Universidad de Munich (BAC, Madrid, 1965). En La existencia del cristiano(BAC, Madrid, 1997) habla de ello en estos términos: "En su autoridad se manifiesta un aspecto que no dimana de la realidad humana de los padres, sino que es de naturaleza trascendente; ellos son represetantes de la soberanía ordenadora del que es auctor vitae, autoridad absoluta: Dios" (La existencia del cristiano, 404). En Preocupación por el hombre también lo subraya: "Los padres, conforme a su sentido más profundo, no son sólo personas que cumplan sus determinadas funciones, y, para poderlo hacer de modo más eficaz, tengan un peso especial recibido del arjé, del principio de la vida, sino que represetan una isntancia que está sobre ellos; hacen presente a Dios como el creador de toda la vida, como el auctor vitaeabsoluto" (Preocupación por el hombre, p. 118).
 
Quizás a la luz de esto podamos entender lo que en el fondo se quiere signifcar con "Honrarás a tu padre y a tu madre". Con ello no se indica un deber de gratitud, de cuidado, de respeto a quienes ya son mayores. El verbo "Honrar" quiere decir mucho más. Guardini le da un sentido religioso. Dice lo siguiente, y con ello terminamos por hoy: "Indica que el hijo, si se rebela contra los padres, no sólo daña una ordenación inmanente, sino que falta contra algo que ostenta un carácter religioso" (Preocupación por el hombre, p. 117). Sobre esto último puede también consultarse la Ética. Lecciones en la Universidad de Munich en su página 366.